Símbolos de los sueños

Soñar con persecuciones y otros sueños de miedo

Ser perseguido es la pesadilla más común del mundo, y la lectura que Jung hace de ella es sencilla y dura: lo que nos persigue en un sueño suele ser una parte de nosotros mismos de la que estamos huyendo. El perseguidor adopta la forma de aquello que el soñante encuentra más inaceptable, un desconocido, un animal, una silueta sin rostro, y sigue viniendo porque la evitación es precisamente lo que le da poder.

El intruso en la casa, la sensación de ser observado, la figura armada y la guerra abierta pertenecen todos a la misma familia. Cada uno pone en escena una brecha: algo ajeno al yo ordenado está entrando, o ya está dentro. La casa es la psique, el intruso es la sombra, y la sensación de impotencia es el yo descubriendo que sus muros no son tan sólidos como creía.

El consejo clásico para estos sueños, detenerse y darse la vuelta, no es una bravata. Los soñantes que logran encarar al perseguidor cuentan casi siempre que este cambia, se encoge o resulta querer algo muy distinto de hacer daño. El grito que no sale y el correr sin avanzar describen el instante justo anterior a ese giro.

8 símbolos en este tema

¿Reconoces alguno de tus propias noches? Lunar Log sigue los símbolos que se repiten en tus sueños, junto con las personas, los lugares y las emociones con que llegan. ¿Empiezas ahora con el diario de sueños? Lee cómo recordar tus sueños.